Dictadura

This project stands for ‘Dictatorship’, or in my mother tongue ‘Dictadura’.

In this century, after a time when we did not understand each other and destroyed souls and bodies, it was time to stop. Time to recover and time to breathe, with effort, intimacy, respect, and much care.

In this century, and also after this moment of apparent peace, we have been living for some years in a world where individuality prevails over respect. Although we learned that it should be otherwise.

People change, manipulate, evolve. But they remain the same deep down, even if they don’t seem so. A canvas lacking in maturity, in mediocre and false individuality.

The sense of things, of messages, of speeches, and therefore of opinion, has long since evolved into a dictatorship. A dictatorship of those mediocre people who know how to tell a story and polarize for their own benefit. Fate, although the narcotic and comfortably numb majority, does not cease to point to a pitiful image, like those who lead it.

In the end, if one observes the situation from a bird’s eye view, and with a certain level of abstraction, it can turn out to be an art form that is not understood, a way of expression that one does not want to assume, a way of understanding that every dictatorship, as long as it is chosen, is deserved.

A day will come. We will look at the mediocre ones who feel safe, privileged, strong, irreverent, powerful, chosen, untouchable, and eternal, and we will put our hand on the canvas to paint a new picture, where those empty colors no longer exist. Those colors that should never have been on the palette. Even if we know that they will not disappear completely, like a virus, like the dictatorship of the hammer and sickle, inevitably.

Surely there is someone sitting in his chair, watching this giant pass by, expectantly. With the terribly sharp steel. Without Effort.

--------------------------------------------------------------------------
En este siglo, después de un tiempo sin entendernos los unos a los otros, y de destruir almas y cuerpos, llegó el momento de parar. De recuperarse y de respirar, con esfuerzo pero con intimidad, respeto y mucho cuidado.

En este siglo, y también después de ese momento de aparente paz, vivimos desde hace unos años en un mundo en el que la individualidad se impone al respeto. A pesar de que aprendimos que debería ser de otra manera. Las personas cambian, manipulan, evolucionan. Pero siguen siendo lo mismo en el fondo, aunque no lo parezcan. Una pasta carente de madurez, solo de individualidad, de mediocre y falsa individualidad.

El sentido de las cosas, el de los mensajes, el de los discursos, y por ello el de la opinión, hace mucho tiempo que ha evolucionado a una dictadura. Una dictadura de esos mediocres que saben como contar un relato y polarizar en su proprio beneficio. El destino, aunque narcótico y confortable para la gran mayoría, no deja de apuntar a una imagen lamentable, como los que lo lideran.

En el fondo, si se observa la situación a vista de pájaro, y con cierta abstracción, puede resultar una forma de arte que no se comprende, una manera de expresión que no se quiere asumir, una manera de entender que toda dictadura, siempre que elegida, es la merecida.

Llegara un día, en el que miremos a los mediocres que se sienten seguros, privilegiados, fuertes, irreverentes, poderosos, elegidos, intocables y eternos, y pongamos nuestra mano sobre el caos para pintar un nuevo lienzo, donde ya no existan esos colores vacíos. Esos colores que nunca debieron estar en la paleta. Aunque sepamos que no desaparecerán del todo, como un virus, como la dictadura de la hoz y el martillo, inevitablemente.

Seguro que hay alguien sentado en su silla, mirando pasar a ese gigante, expectante. Atento. Con el acero terriblemente afilado. Sin Esfuerzo.

All shots taken with Fomapan Classic 100 @ EI 80 / Rodinal (1+50) {8' @ 20 Deg. || Nikon F100 / Zeiss 28mm F/2.0 Distagon ZF.2 {F8 40"}. Digital transfer by DSLR Scan D7100 / Nikon 50mm f/1.4 AF-D + Kenko Ext/Tube DG 12+20 mm (f:8 1/40)